¿Cómo suena la publicidad colombiana hoy?

Muchas veces suelo recordar las pegajosas melodías de esa gloriosa publicidad sonora que se hizo en los años 80’s y 90’s. Canciones como “Manotas, Manotas, Manotas, la paleta con forma de mano” o “Quipitos me enloquece, ¡me fascina!”. Pienso que cuando la publicidad se hace desde el alma y el corazón puede tener tal impacto en nosotros que nunca se olvida.

Hoy lo llamamos de muchas maneras, top of mind, top of heart, y un montón de anglicismos más, que lo único que describen es un objetivo de mercadeo. Pero rara vez vemos la oportunidad de crear arte verdadero, canciones desde el alma, canciones que perduren en el tiempo. Todo por estar pensando en crear contenido solo para hacer parte de un mar de marcas sin identidad.

Hace ya algún tiempo he venido pensando: ¿Cuál es la última canción o jingle que recuerdo de los últimos años? y lastimosamente no llega nada bueno a mi cabeza, como pasaba en mi niñez. ¿Por qué? ¿Qué estamos haciendo mal los que trabajamos haciendo canciones publicitarias?

Solo puedo llegar a una conclusión: hemos perdido el arte publicitario, por el afán, por el 24/7, por creer que más es mejor. Hemos dejado atrás la posibilidad de expresar el pensamiento de una generación que lo tiene todo para dar, porque estamos tan ensimismados que no vemos la oportunidad de crear verdaderas marcas sonoras.

Ya dejemos de llamar a los jingles “cancioncitas pegajosas” comencemos a hacer canciones verdaderas, que expresen sentimientos y emociones, que hagan vibrar a su público cada vez que las escuche.

(Y si no cantaste las canciones de Manotas y Quipitos en tu cabeza leyendo este blog, no tuviste infancia.)

 

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